« Home | Rebus sic Stantibus » | Ad continuationem » | Ab Initio » 

domingo, febrero 12, 2006 

La moneda de dos caras

Hoy me ha pasado algo muy curioso.
Estaba en el ordenador, sin hacer nada, cuando me encontré con una amiga de la que he estado separado mucho tiempo por razón del monasterio donde decidió ir a terminar su cuadrivium.
Lo cierto es que cuando la vi hace unas semanas, ataviada con las galas propias de cuando se acude a la opera (Tuve el placer de ser su acompañante), me pareció que su hermosura había alcanzado cotas nunca vistas hasta entonces. Ello me recordó los sentimientos que hace ya muchos años dejaron paso a una sincera amistad, que es lo que está entablándose actualmente (o eso espero) tras tan larga separación. Sus comentarios, propios de una joven culta, incidían perfectamente en lo que yo pensaba respecto de la representación que teníamos delante, La Favorita de Donizzetti, una gran obra con magníficos cantantes que hacían lo que podían en un escenario, no ya pobre, sino lamentablemente mal hecho y con un importante anacronismo (fruto de las nueva tendencias en lo que a estas representaciones atañe). En todo caso, la obra fue un éxito, y a mi me apasionó, al igual que a ella.
En todo caso, hoy mantuvimos una conversación larga en la que me hizo razonar largamente acerca de si tenia novio o si no. Tras largas e intensas consideraciones, resultó ser que si, cosa de la que me alegro sinceramente, pues no seria de recibo que nadie se hubiera fijado en ella. En caso contrario, empezaría a considerar que, como dijo Einstein, la estupidez humana es infinita. Espero que sea muy muy feliz.

Por otra parte, la cara triste de la moneda es la de cierto colega italiano, noble también desde luego, que se haya sumido en una honda tristeza y melancolía por razones varias entre las cuales una es destacable.
Según parece, un conocido lejano de mi amigo, esta tomando actitudes propias de la nobleza inglesa del S. XI, es decir, la copulación sistemática con mujeres sin rango ni condición, cada noche, tras romper de una manera escabrosa y lamentable el enlace que sus padres, los Barones de ... y .... habían concretado para él con una joven y virtuosa dama de una estirpe de albañiles a quien S. M. Concedió la nobleza hace ya algunas generaciones.
En mi opinión, mi querido colega debería de olvidarse un poco de los hechos y centrarse en que su amigo, que esta pasan o una dura etapa de reflexión personal, que necesita que sus amigos le apoyen exactamente igual, ni mas ni menos que como lo han hecho hasta ahora, y que tras un tiempo volverá a la normalidad. Después de todo lo que esta haciendo en la sociedad actual no es, no solo no reprobable, sino algo mas o menos habitual entre algunos jóvenes de buena familia. Lo mejor es centrarse en la persona y olvidarse de los actos que no tienen relación directa con nosotros.

Después de todo, quienes somos para juzgar a los demás? Quien dice que en similares circunstancias no actuáramos de manera idéntica? Porque nos empeñamos en llevar una alforja al hombro con los defectos de los demás delante y los propios detrás para no ver los propios y tener delante de las narices lo ajeno? Quizás debemos dejar que cada uno aprenda de sus errores, avisándoles, pero dejando que si lo creen conveniente lo hagan.
De los errores se aprende mucho mas que de las victorias, pero no se puede vivir siempre en el error, Hay que aprender en algún momento.

Y espero que siempre aprendamos.

Sin duda grandes consideraciones las de hoy. El tema final es ¿Que es lo correcto?. Por desgracia la gente cree en esta sociedad tan pagana que todo es relativo y que nada es criticable. Yo me rio fuertemente en torno a ese tipo de planteamientos y trato de llevar el peso del sentido común allá donde pueda aplicarlo.

Publicar un comentario